El entorno obesogénico ¿Somos culpables de nuestra mala salud?

entorno obesogénico

«No es una medida de la salud estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma» (Krishnamurti)

El entorno obesogénico se ha definido como la influencia del ambiente sobre el ser humano para provocar en éste enfermedades metabólicas o enfermedades de la civilización.

Se ha relacionado al entorno obesogénico con la cultura capitalista, pues existe una relación entre enfermedades crónicas y la sociedad de la opulencia (enlace), sin embargo, el entorno obesogénico puede afectar a cualquier persona en cualquier país. 

Nuestras decisiones están influidas por un ambiente que en muchos casos suele ser bastante negativo. Esto hace que la persona pierda capacidad de elección a la hora de tomar decisiones sobre su salud.

Por parte de los sistemas sanitarios las enfermedades crónicas se suelen enfrentar como si fuesen únicamente problemas del individuo de forma aislada. Por ejemplo, se suele pensar que los obesos se mueven poco y comen mucho simplemente porque son perezosos y tienen un gran apetito. Las explicaciones sencillas tienden a soluciones sencillas, «Coma menos y haga más deporte» es lo que suelen decir la mayoría de médicos de cabecera en estos casos.

La receta ha sido desastrosa, si la situación sigue así las enfermedades crónicas en unas décadas llegarán a ser pandemias como en su momento lo fueron la peste o la gripe española (enlace).

EL ENTORNO OBESOGÉNICO CAUSANTE DE CRONICIDAD

El índice de masa corporal (IMC) es la relación entre peso y talla de una persona y sirve para clasificarnos desde anoréxicos a obesos mórbidos. En el año 2000 el IMC medio del planeta era de 23,4 (normopeso), en el 2014 aumentó a 24,3 y si sigue la tendencia, en 2025 llegaremos a 25.0, lo que implica un IMC de sobrepeso en la media poblacional mundial (enlace). El entorno obesogénico es el causante de muchas enfermedades crónicas, no solo del aumento de peso.

En Noviembre de 2005 la revista científica Lancet publicaba el siguiente titular en su portada, «Cada 30 segundos se amputa una pierna en el mundo a causa de la diabetes» (estudio). Fue un titular duro que denunciaba el aumento de una enfermedad que hasta hace unas décadas era desconocida para la sociedad.

Los casos de diabetes siguen creciendo al mismo ritmo que la obesidad y lo mismo ocurre con otros problemas metabólicos. Podemos ver en este (estudio) con datos de más de 19 millones de personas, que de 1975 a 2014 el número de obesos a nivel mundial ha pasado de 129 millones a 641 millones (9% de la población del planeta).

Actualmente la Organización Mundial de la Salud (OMS) cifra en más de 1000 millones (14% de la población mundial) el número de personas que viven con discapacidad fruto en la mayoría de ocasiones de enfermedades crónicas (enlace). En España en un futuro próximo los hombre pasarán 7 años de su vida incapacitados mientras que las mujeres 11 (enlace) y se calcula que en 2050 el 27% del total de la población de dicho país serán pacientes con enfermedades del estilo de vida (estudio).

La cronicidad se relaciona con el envejecimiento, sobre todo con el «mal-envejecimiento», lo cual implica mayor gasto social. Pero a pesar de que hay una correlación positiva entre edad y la cronicidad (enlace), cada vez la edad media de inicio de estas enfermedades es menor. Actualmente los niños y jóvenes son un grupo crítico en este aspecto.

En el mundo 22 millones de menores de 5 años tienen sobrepeso. En el Reino Unido en 1995 el sobrepeso en menores de 10 años era del 23%, en 2003 pasó al 28% (enlace).

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Arya Permana tiene 10 años y pesa 192 kg, tiene el record de ser el niño más obeso del mundo. Paradojicamente vive en Indonesia, un país en vías de desarrollo donde la mayoría de los ingresos deben destinarse a necesidades básicas.

 

LOS DETERMINANTES DEL ENTORNO OBESOGÉNICO

El problema de cronicidad está en alza porque no se han entendido todos los mecanismos que pueden llegar a hacer que una persona llegue a este estado. Una enfermedad contagiosa suele tener un solo mecanismo desencadenante que puede ser neutralizado con un fármaco específico, por contra, una enfermedad crónica se produce por un daño metabólico a lo largo de un periodo largo de tiempo y causado por múltiples factores (entorno obesogénico).

Dentro de estos múltiples factores encontramos a dos que son con diferencia los más determinantes del entorno obesogénico; alimentación y Movimiento, aunque hay otros. 

Alimentación

Desde un punto de vista evolutivo, tenemos que entender que venimos de un pasado de escasez en el que conseguir los alimentos más calóricos suponía una ventaja en la supervivencia. Esto es algo que llevamos en nuestro material genético y que hace que nuestros sistemas de recompensa actúen mostrando preferencia por los alimentos más calóricos (thrifty genotype o teoría del genotipo ahorrador) (estudio).

Una vez superados los niveles de supervivencia ya no comemos por hambre y el mercado nos ofrece «24-7» todas las calorías que queramos. Nuestros instintos, sumados a la oferta de alimentos de la industria, hace que perdamos los mecanismos naturales regulatorios de ingesta. La comida más calórica y palatable llega incluso a moldear nuestras neuronas (estudio).

Comer, beber y respirar son las 3 funciones más básicas del ser humano. Por ello existe una industria alimentaria tan potente y como toda industria el objetivo principal es conseguir beneficios y no elaborar cosas saludables para el consumidor. Además con la publicidad nos hacen creer qué es lo más conveniente para nosotros.

Nos parece normal que haya máquinas de refrescos y comida procesada en colegios, hospitales o centros deportivos. Nos parece normal que la televisión bombardee a los niños con anuncios constantes de comida inadecuada y las leyes que regulan esto sean incumplidas por la industria alimentaria (estudio). Nos parece normal que la compra de un juguete de plástico sea la excusa para comer un menú de hamburguesa. Nos parece normal que el 80% de los pasillos de los supermercados estén llenos de alimentos no frescos, es decir, procesados y ultraprocesados. Nos parece normal que las asociaciones científicas avalen productos alimentarios de dudosa utilidad para la salud poblacional. 

Entorno obesogénico

El mayor vendedor de refrescos azucarados en el mundo suele ser el principal patrocinador e imagen de multitud de eventos deportivos.

Pero esto no es normal. Esta alimentación no es adecuada a largo plazo para nuestra biología y lo estamos pagando en forma de cronicidad.

Movimiento

Hace miles de años, cualquier ser humano salía de su hogar dispuesto a buscar la comida del día cazando, recolectando o trabajando la tierra. Como había épocas de mayor abundancia y otras de más escasez, desarrollamos un cerebro que se preocupaba por cada caloría extra perdida. En tiempos de «vacas flacas» hacer deporte por gusto no era nada recomendable para la supervivencia. Por ello, cuando no había oportunidad de conseguir comida se descansaba.

No es casualidad que a nivel etimológico las palabras movimiento y motivación estén relacionadas. Somos reacios al exceso de esfuerzos por naturaleza y si a eso sumamos que actualmente nuestras motivaciones para movernos son demasiado superficiales, el sedentarismo gana la batalla.

El sedentarismo está demostrado como uno de los factores más determinantes en la mortalidad y sin embargo ser sedentario no es considerado una patología. El nivel de movimiento y actividad física impacta directamente sobre la capacidad cardiorespiratoria. Este estudio en niños de 8 años, demuestra que los que tenían peor capacidad cardiorespiratoria tenían significativamente más porcentaje graso, mayor contorno de cintura y mayor acúmulo de grasa visceral independientemente del IMC. En este otro estudio se obtuvieron resultados parecidos en niños de solo 4 años.

Si el sedentarismo puede provocar signos clínicos negativos solo en 4 años de vida, ¿que puede hacer en 40 o 50 años?. Otro estudio demuestra que pasar más de 3 horas sentados al día aumenta significativamente nuestras probabilidades de morir independientemente de la actividad física que hagamos.

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En la película de Wall-e (2008) se muestra a los habitantes del planeta tierra en un futuro no muy lejano. Todos son obesos mórbidos que hacen sus desplazamientos en una especie de sillón a reacción mientras ven la televisión, comen fast-food y cuando se caen al suelo no son capaces ni de levantarse por ellos mismos. Entre la película de Disney y el entorno obesogénico actual cada vez hay menos diferencia.

Otros

Exceso de civilización: Hemos construido un ambiente lleno de barreras hacia el movimiento, la actividad física y el deporte. Estas barreras son la tecnología que nos facilita los esfuerzos físicos, el transporte motorizado, los puestos de trabajo de oficina, poco ocio deportivo (vemos más fútbol del que jugamos) e incluso la prohibición de jugar en sitios públicos. El problema añadido es que estos fenómenos se están estableciendo como hábitos culturales normales.

Cambios en el ocio de las sociedades: La industria del entretenimiento compite con nuestros hábitos saludables. Nos quejamos de no tener tiempo para movernos más o para cocinar saludable pero no somos conscientes de que perdemos muchas horas en redes sociales, televisión y otros ocios no activos. Ver más deporte del que se practica no es buena señal.

Farmacología e industria biomédica:  Si tienes hipertensión toma beta bloqueantes, si tienes alergia corticoides, si tienes obesidad mórbida cirugía bariátrica y si tienes diabetes insulina… como comentamos en otros artículos, preferimos que el sistema sanitario solucione nuestros problemas a evitarlos nosotros. Parece que no nos asusta tanto enfermar cuando tenemos un sistema sanitario que nos va a solucionar el problema en un futuro.

Entorno obesogénico

La locura en este sentido llega a niveles dantescos cuando incluso algunos «científicos» se plantean incorporar estatinas en la comida rápida (estudio), llegando a declarar los autores de dicho artículo que «si en otros aspectos de la vida con cierto peligro como la conducción o el fumar se usan elementos de minimización del riesgo como cinturón de seguridad o flitros, ¿por qué no añadir fármacos amortiguadores del problema en comida rápida?» 

Tecnología: Será el determinante más importante en el futuro, pues está en pleno crecimiento exponencial e influye en todos los otros. El problema del desarrollo tecnológico es que hace que vivamos un estilo de vida excesivamente cómodo; hemos vencido las inclemencias del clima con refugios, la violencia con leyes y burocracia, el hambre con la Revolución Verde y los problemas de movilidad con transporte motorizado. Cualquier gran invento mal utilizado puede volverse en nuestra contra. Hemos creado una comodidad para la que no estamos preparados.

Los disruptores endocrinos: Son moléculas químicas artificiales o naturales que influyen negativamente en el sistema endocrino humano provocando disfunciones a nivel neurológico, reproductivo, hormonal o de sistema inmune. De forma simplificada actúan interponiendose entre las hormonas del cuerpo y sus receptores inhibiendo a estas (enlace). Estamos hablando de Bisfenol A, compuestos de los pesticidas, DDT o fitoestrógenos entre otros muchas sustancias químicas presentes en nuestro entorno. Es un tema complejo y actualmente en estudio por lo que hablaremos de ello en un futuro.

CONCLUSIONES

Ya no nos morimos de infecciones, ni de hambre, ni de problemas por falta de salubridad. Incluso las alarmas de pandemia como la de la Gripe Aviar, Ébola o Zica, al final quedan en nada. Nuestra pandemia actual son las llamadas enfermedades de la civilización o enfermedades del estilo de vida.

Las causas de esto son en gran medida el entorno obesogénico que nos hace perder salud. Por suerte los principales determinantes (alimentación y movimiento) tienen alto grado de modificación. La tecnología se establece como el tercer determinante del entorno obesogénico y cada vez tendrá más importancia.

Si quieres alimentarte bien debes alcanzar una educación nutricional básica. En un mundo sobreinformado, demasiada información puede ser peor que ninguna información. Responsabilízate de educarte en este tema de forma adecuada, busca la información correcta y si los tecnicismos te abruman busca profesionales que te expliquen esto de forma sencilla como nuestros servicios de educación nutricional.

Si quieres estar saludable debes moverte. El problema es que la actividad física debe tener una motivación sólida para llevarse a cabo. Actualmente tanto jóvenes como adultos podemos usar el juego como estrategia para movernos más sin que esto suponga un esfuerzo. Deja de ver el movimiento como un medio (para estar guapo/a o saludable) y empieza a verlo como un fin. Si quieres abandonar el sedentario sin darte cuenta del esfuerzo, nuestros servicios de entrenamientos en grupos reducidos pueden ayudarte. 

Por último recuerda que el entorno obesogénico no se refiere solo a la obesidad, sino a cualquier enfermedad provocada por un estilo de vida en disonancia con nuestra biología como son todas las enfermedades crónicas.

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